El queso de oveja, vaca o cabra

El queso es un alimento indispensables en nuestra dieta por todos los beneficios que nos aporta, pero ¿sabemos los beneficios propios de los quesos de leche de oveja, cabra y vaca?

Cada tipo de queso tiene sus específicas características y propiedades que de una u otra manera, además de dejarnos un sabor de boca distinto, nos ayudarán a mantener y regular nuestra salud.

Quesos de leche de vaca  

La mayoría de los quesos se producen utilizando leche de vaca, que posee un sabor cremoso y suave. Dado que las vacas producen más leche que las ovejas y las cabras, los quesos de leche de vaca suelen ser más económicos. La leche de vaca tiene menos contenido en grasa que las leches de otras procedencias. Si buscas un sabor más suave, puedes empezar probando quesos de este tipo de leche.
Los quesos de leche de vaca van desde suaves a fuertes.


Quesos de leche de oveja

Los quesos de leche de oveja son casi siempre semi-blandos y son conocidos por su suave textura y sus propiedades ligeramente aceitosas. Se caracterizan por ser ricos en materia grasa y nos aportan gran cantidad de energía y proteínas, fundamentales para nuestro organismo y para mantener los músculos fuertes. La concentración de proteínas varía según sea la curación del queso, así los quesos más curados poseen mayor proporción. Aunque su textura es suave, ofrece un mayor abanico de texturas según su elaboración o procedencia.

La leche de oveja es altamente nutritiva, contiene más vitamina A, B, E y calcio que la leche de vaca. Por su elevado aporte en proteínas, vitaminas y minerales, es uno de los más recomendados para incluir dentro de la dieta mediterránea y encontramos multitud de variedades

Quesos de leche de cabra

El queso de cabra o chèvre tiene un sabor fuerte y picante, además de un aroma único, que varía ligeramente dependiendo de cuánto tiempo ha sido curado. El contenido de grasa es similar al de los quesos de leche de vaca, aunque el gusto difiere debido a que los ácidos grasos y el alimento de las cabras son distintos. Los quesos de cabra se digieren mejor porque su leche contiene menos lactosa, caseína y partículas grasas que la leche de vaca.

Al igual que los quesos de leche de vaca, los quesos de cabra van de suaves a fuertes. La mayoría de las tiendas de comestibles venden chèvre en forma de tronco, a veces envuelto en hierbas frescas y especias. Rebana el queso de cabra, hazlo rodar sobre pan rallado y fríelo en aceite de oliva. Coloca el queso frito sobre una cama de verduras para preparar una ensalada de queso de cabra caliente.